Se puede apreciar desde que comienza, una serie de paisajes con una inmensa carga visual, acompañado por música de Philip Glass, creando un ambiente con esencia de la vida en la naturaleza en sus diversas formas.
Poco a poco, a pesar de no haber un diálogo narrado, se observan ya paisajes que van más a lo humano, a ese desarrollo tecnológico que nos acompaña día a día, y como ese crecimiento va en decadencia volviendo a nuestro mundo un lugar caótico, se perciben cambios de la música mientras vemos éste gran desarrollo.
Se puede observar también ya la civilización, las personas en sus rutinas y en ese mismo caos podemos apreciar una armonía, una estructura con ritmo que se ha creado tal vez inconscientemente.
Creo que ese pensamiento de destrucción es lo que nos hace realmente humanos.
Es esa perspectiva creciente del cambio, del constante cambio.
Esa conexión y tal vez necesidad del convivir ya con la máquina, por que es parte de éste nuevo estilo de vida.
Me pareció algo melancólico y muy real, pues, nunca analizamos que somos seres que vivimos en una armonía hecha por nuestra capacidad destructiva, experimental y caótica.

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